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Musipan El Reino

Historia del Parque Musipan

 

Erase una vez un lejano Reino situado en el Oriente, al Norte de la  América del Sur, tan antiguo, pero tan antiguo, que aún no se habían  inventado los relojes ni los calendarios cuando este Reino ya existía.
Su gobernante era el Monarca “Julianson Canutus Rausseo III”, bien amado  por todos sus súbditos por su bondad, humildad y honradez.
La vida en el Reino transcurría plácidamente; no había corrupción, ni  delitos, no había inflación, ni gente pobre, ni rica, no habían partidos  ni presos políticos. Las casas no tenían puertas, ni techo(s), ya que curiosamente, nunca llovía en esa zona del continente.
Un buen día, El Monarca Canuto III caminó hasta la Plaza Central y comenzó a tomar medidas y a ver al cielo. En eso estuvo 4 días y 4  noches hasta que ordenó a los carpinteros reales que le trajeran muchos  troncos de madera.
La gente del pueblo mismo vio con extrañeza cómo se fue llenando la  plaza de miles de troncos de árboles gigantescos, hasta que el Rey decretó en su alocución del domingo que ya era suficiente.
El mismo lunes, muy temprano en la mañana, comenzó a dirigir  personalmente la construcción de tres barcos sobre la misma Plaza  Central, a los cuales cariñosamente bautizó “Carota”, “Ñema” y “Taja”.  El pueblo estaba muy extrañado, ya que el Reino de Musipán estaba muy,  muy lejos del mar. Allí comenzó el rumor. La gente decía que su Rey se  había vuelto loco, que le faltaba un tornillo. Qué era eso de construir tres barcos en medio de una plaza?
Pero la gente quería mucho a su Monarca y cariñosamente le apodaron en secreto “Canuto El Loco”. Los días fueron pasando y la gente veía que los barcos ya estaban a punto de ser terminados.
Entonces una noche comenzó a llover, fenómeno inusitado en estas tierras, pero la gente no se alarmó, hasta que al día siguiente continuaba la pertinaz lluvia.
Seguía lloviendo y el pueblo se comenzó a inundar. La gente estaba muy  nerviosa. Al tercer día, ya nada quedaba fuera del agua en Musipán;  entonces el Monarca salió de Palacio y arengó a los súbditos a que se  embarcaran con pocos enseres y animales en los barcos que flotaban en  la plaza. Obedientes, los súbditos cogieron sus peroles y se acomodaron  como pudieron.
A la tercera noche de lluvia ya los barcos comenzaron a flotar por si  mismos en esa inmensa laguna, en la cual se había convertido Musipán.
Navegaron las tres embarcaciones sin rumbo fijo durante 40 días y 40 noches. Los musipánicos, asustados, veían cómo el rey Canuto oteaba el horizonte sin cesar en busca de tierra sin ningún resultado.
Hasta que al día 40 de navegación, el Rey divisó un guácharo, si señor,  un guácharo en alta mar. Increíble pero cierto. Pensó Canuto “Pájaro de tierra por mar …” y en seguida dio la orden al timonel para que  siguiera al guácharo.
Pasadas dos horas más de navegación el guácharo se internó en tierras de una isla desierta, guiando a las tres embarcaciones a tierra segura,  en lo que hoy se conoce como Isla de Margarita. Es por eso que el  Guácharo es el Ave Nacional de El Reino de Musipán.
Lo primero que hizo el Rey fue tomar posesión de esas tierras en su  nombre y en el de su familia, y seguidamente montó un sancocho en el sitio histórico denominado después “El Árbol der Sancocho Cruzao“ que aún mantiene intactos los implementos que sirvieron para elaborar la primera comida en tierras del Nuevo Reino de Musipán.
Nada más fundada la Mein Estrit y el Palacio de Gobierno, comenzaron  los musipánicos a tener problemas con sus vecinos de la Isla de Coche,  quienes eran unos tipos muy envidiosos. Cuando las cosas llegaron al  llegadero, los cochenses trataron de invadir a Musipán tres veces,  siendo repelidos en igual número de ocasiones por los aguerridos  musipánicos.

Pero mientras tanto, los Guaiqueríe;s, indígenas habitantes de la isla  descubierta por Canuto y sus huestes civilizadoras, aprovecharon las guerras contra Coche para tomar por asalto y sin preaviso, casi todo el territorio del nuevo Reino.

Canuto se ve obligado entonces a cercar con alambre de púas lo que le queda de territorio y decreta un férreo cierre de fronteras. También  prohíbe el comercio con el territorio rebelde y decreta el desarrollo  endógeno “de adentro pa´dentro “.
Recientemente, y gracias a un dictamen sin precedentes del Tribunal  Internacional de La Haya, se declaró oficialmente al territorio de la Isla de Margarita como Zona en Reclamación por parte del Reino de Musipán. Así las cosas, el Monarca decidió abrir nuevamente las fronteras del Reino al mundo ( Abril 2004 ) para que todos los  visitantes tuvieran la oportunidad de conocer la cultura, costumbres y avances científicos de Musipán en los campos de la astronomía,  sociología, psicología, puericultura y un largo etcétera.
Así que, no desaproveche esta oportunidad sin igual de vivir, aunque sea por un solo día, la increíble experiencia de ser musipánico.

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